Daniel Vaca, experiencias y desafíos de una vida en el fútbol
- 16 mar
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En una nueva edición de La Previa, producción de Focus Sport 60 y con la conducción de Emiliano Dornelles, cruzamos fronteras y desde Bolivia conversamos a la distancia con Daniel Vaca, ex arquero profesional y referente del fútbol boliviano. La carrera de Vaca está llena de recorridos inesperados, decisiones difíciles y momentos que marcaron su vida. Su llegada a la selección nacional no fue inmediata ni sencilla, y aunque muchos se preguntan por qué no fue convocado antes, él mismo reconoce que ese interrogante lo acompaña hasta hoy.
“Mi primera convocatoria fue en 2007. ¿Por qué no estaba convocado antes yo? Esa es la pregunta que hasta ahora todo el mundo se hace”, cuenta. “Mis amigos que tengo fuera del país, me dicen: ‘Daniel, con todos tus números importantes en Copa Libertadores y la cantidad de partidos acumulados, solo jugaste 16 oficiales con la selección’. Y es verdad. Para los años de fútbol que tuve, jugué cinco eliminatorias mundialistas”.
La trayectoria que lo llevó a ese momento comenzó mucho antes, con altibajos marcados. En 2004, después de dejar Oriente Petrolero, se quedó sin equipo y recaló en Destroyers, un club de segunda división de Santa Cruz. “Cuando ya estaba ganando guita supuestamente, después de haber jugado Copa Libertadores y debutado en primera, mi sueldo era de 300 dólares. Ya tenía familia, había que pagar alquiler, y a veces tocaba comer arroz y huevo… y comíamos arroz y huevo”.
Ese paso, lejos de ser un retroceso definitivo, le abrió las puertas nuevamente al profesionalismo. Con Destroyers ascendió a la Liga, fue elegido mejor arquero del año y recibió una condecoración de la Asociación. En 2005 volvió a Blooming con Gustavo “Facha” Quinteros como técnico, y ese mismo año fue campeón. Sin embargo, las oportunidades para mostrarse no siempre eran constantes.
En 2005 dejó su ciudad natal por completo. “Ese fue mi último año en Santa Cruz. Me fui a San José de Oruro, salimos campeones de la Copa de Verano y en 2007 fuimos campeones bolivianos”, recuerda. Ese título los llevó a enfrentar a rivales de peso: Chivas de Guadalajara, Cúcuta de Colombia y Santos de Brasil. “Me tocó debutar en la Copa Libertadores contra un equipo que tenía a Ganso, Neymar, Pato… jugadores que solo veías por televisión. Y ahí recibí mi primera convocatoria a la selección”.
Para él, esa llamada estuvo directamente vinculada a las decisiones que tomó años antes, en especial el consejo que le dio el profesor Víctor Hugo “Tucho” Antelo: “Daniel, semejante arquero… ¿querés jugar fútbol o querés simplemente estar ahí suplente con Oriente, Blooming y figuretear prácticamente? Andate de Santa Cruz”, le dijo. Y así lo hizo. “No volví más, salvo de vacaciones para visitar a mi madre. En La Paz no tengo familia de sangre, solo amigos que he hecho en estos años. Mis hijos tuvieron que acostumbrarse a la altura”.
La llegada a la selección significó también un cambio en la manera en que lo veían sus compañeros. “Me tocó pelear el puesto con Sergio ‘Mono’ Galarza y Carlos Arias. Mis excompañeros ya no me miraban igual, había una rivalidad. Pero eso nunca cambió mi forma de ser ni de pensar. Siempre traté de ser lo más profesional posible”.
El momento de recibir la noticia lo vivió lejos de los suyos. “Estaba en Oruro. Tuve que ir directo del aeropuerto a la concentración. Mi familia me esperaba en el hotel, y sentir el abrazo de mi mamá… y más que todo, de mi abuelo, fue especial. Él me vio salir campeón, estar en la selección y ser capitán, así que para la familia fue un orgullo enorme”.
Su debut oficial con la selección llegó en 2010, en un partido de Eliminatorias frente a Colombia en La Paz. “Era el equipo de Leonel Álvarez, con Guarín, Falcao, James Rodriguez en su mejor momento. No podíamos parar a los de arriba, te fusilaban. Más allá de la derrota, mi intervención fue importante, muchas tapadas, mucho mano a mano. Íbamos 1-1 y en los últimos minutos entró Falcao y me hizo el gol del triunfo. Ese fue mi debut”.
A lo largo de su carrera, Vaca no solo defendió camisetas históricas, sino que también supo reinventarse para mantenerse vigente. En 2022, a los 42 años, volvió a ser convocado. Ese dato resume bien su trayectoria: la de un arquero que, contra todo pronóstico, encontró su lugar en la selección boliviana después de años de esfuerzo, decisiones arriesgadas y constancia.
Hoy, cuando repasa su historia, no necesita grandes discursos para describir lo que siente. Sus recuerdos están en cada ciudad que lo vio jugar, en cada compañero con el que compartió vestuario y, sobre todo, en la mirada orgullosa de su familia. Porque para Daniel Vaca, vestir la camiseta de Bolivia no fue un punto de partida, sino la confirmación de que todo aquel sacrificio valió la pena.



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